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MANIFESTO DECORATIVISTA

A reaction to contemporary art and its focus on experimental aesthetics and installations, digital art and performance.

  • Jan 27 2022
  • Carla Garlaschi
     (b. Chile) aka Princess Prada is a visual artist, writer and performer currently living and working in London and Stockholm. In her work, she deals with Latin American regionally specific entertainment genres, such as telenovela and reggaeton, as grounds for syncretism and/or social friction. As a reggaeton artist she released The Princess Prada EP.

    www.carlagarlaschi.com

    https://www.instagram.com/akaprincessprada/

Así como los grandes movimientos de la historia del arte, nuestro nombre también viene de la mofa, de las burlas que llamaran nuestro arte “decorativo”. El Manifesto Decorativista es nuestra reacción al arte contemporáneo y su enfoque en estéticas experimentales e instalaciones, arte digital y performance. El Manifesto Decorativista es una reacción a todo arte feo y pasajero que no se puede colgar en una casa. Nuestro arte no es para estar guardado en bodegas de coleccionistas, nuestro arte esta hecho para ser colgado no solo en el living room si no también en la cocina, en el baño, para que así acompañe la vida de nuestros coleccionistas en sus momentos más íntimos, incluso hasta la muerte si es necesario, como la pintura El Doctor Gadget del gran maestro Vincent van Gogh que fue incinerada y sublimada junto al cuerpo de su coleccionista japonés, según lo mandara su testamento. Nosotras sabemos que nunca nos aceptaran en los grandes museos, nosotras sabemos que los so called artistas conceptuales siempre nos mirarán con asco diciendo que lo nuestro es burdo “arte de fin de semana.” El camino no ha sido fácil, pocas conservamos intacto nuestro verdadero llamado. Hemos perdido algunas de nuestras amigas de la Finnis Terrae y de la Universidad Católica que después de la licenciatura hicieron diplomados en la Universidad de Chile donde sospechamos les dieron una pátina de comunismo, o habrán sido los asbestos que aspiraron de los techos mal sellados los que les carcomieron sus ideales. Bueno, vayan sabiendo que somos nosotras las que crían a los nuevos mandatarios, somos nosotras las que dejamos a nuestros niños en el colegio, nos venimos al taller, abrimos nuestra alma para conectar con la Great Source y luego tenemos que ir a buscar a los niños a la hora, somos nosotras las que los llevamos donde la psicopedagoga y las que les bookeamos las clases de reforzamiento de inglés. Nosotras, somos la verdadera nueva revolución, las mujeres que vuelven a su casa, a pesar de los prejuicios de toda esta gentuza que ha perdido su rumbo. Nuestro arte alegrará corazones, nuestro arte decorará casas, nuestro arte hará sentir a sus dueños que son inteligentes porque entenderán lo que ven, que es el lenguaje internacional de la belleza, y nosotras no les iremos con teorías e indescifrables complicaciones conceptuales para justificar rústicos pedazos de cartón sucio que llama arte la gente que no invierte en unos buenos óleos. Nosotras no iremos a charlas pero si a clubes de yates, a clubes ecuestres, haremos exposiciones en clubes de golf y casas de campo. Abriremos nuestros talleres en navidad y le haremos descuento a nuestra mailing list, les invitaremos a unos wine and cheeseen la casa de la Coca, su nana prepara un exquisito pisco sour endulzado con goma light ¡I know, it’s crazy! – bueno y no serviremos esos ordinarios vinos de caja que exporta el ex de la Feña, oye habrase visto si hasta en Alemania ha llegado la decadencia, la Titi, tía de la Meme nos manda fotos en el chat de Facebook. Figúrate que toman así de cajas de dos litros y no te hablo de Berlín, si no, de Frankfurt y Munich – las copas estarán impecables, sin una pelusa como las repasa la Laurita y las servilletas de lino, nada de algodones almidonados de casino de oficiales. Oye, Luchito, cámbiate esas sillas, sí por esas blancas no más, ahí al lado están los cojines, esos damascos, no pueh si esas son celestes las de verano, las damasco sí, esas, te pasaste. Incluso instruiremos a nuestras empleadas en nuestras artes para que sus hijos tengan acceso a la alta cultura. Nuestra cultura no será underground, sino overground, llegará más arriba del suelo. Nuestro objetivo es el ensueño. Nuestro manifesto se carga encima a los profesores como el Adolfo Couve que nos humillaron en la Facultad de Artes diciendo que mejor nos fuéramos a la cocina a freír huevos, porque al final del día esos profesores secos como higos pasas y poco viajados, ¿cuántas veces han ido a Roma, a Florencia, a París, Londres, Nueva York? Con suerte una vez y becados por el gobierno de Pinochet, bueno con la excepción de Cienfuegüitos que nos llevó un par de veces en su Mercedes Benz verde a la facultad y nos ponía siempre la mejor nota. Nosotras, somos las que, hacemos viajes anuales de visita a las galerías de nuestras amigas, exponemos en sus galerías y ¿saben qué? ¡Vendemos! Quién necesita un crítico de arte, un barbón que nos diga si está bien o mal lo que hacemos. Leemos como tú a Isabel Allende, Vargas Llosa y creemos que en “la idea del arte de dar algo a la gente” como dice Sir Roger Scruton.

Carla Garlaschi encontró este escrito en una de sus pasadas por Chile, que para los que no saben es de donde ella viene, donde la criaron, el terruño que la vio nacer, crecer, caerse, allá creía ella en enanitos que vivían debajo de los colihues que se veían desde la ventana mi pieza y lloró a moco tendido sus primeras desilusiones amorosas. Total, una de esas veces iba caminando por las calles de los barrios llenos de cafés y concept stores, ahí donde uno ve street artists vendiendo sus pinturas en versión aritos de resina, o donde puedes encontrar tu nombre escrito en granos de arroz, pero no un arroz ordinario si no de risotto. Ahí entre franquicias de restaurantes peruanos, entre panaderías especializadas en empanaditas cocktail de pino, camarón queso, ostión, entre tiendas de muebles refaccionados que malamente tratan de remedar las superficies bien pulidas de los abedules escandinavos en muebles de pino Oregón criollo que por los calores de estas tierras crece más blandengue y con las vetas separadas, como si sus anchos aros dijeran que los años en el sur fueron más relajados que los años gringos donde el pino Oregón crece como… como en Oregón. Tal vez compungido diría ella, tal vez de corazón endurecido, pero elegante y algo enrojecido, no como este su primo sureño que hace de su corazón un malvavisco de madera poco fiable que no sostiene casas, si no que solo sirve de mesa de centro dándote una textura que parecen más de utilería de telenovela que de Vivienda y Decoración. En fin, entre las pinturas que vendedores de antigüedades que ni se esfuerzan en crear una narrativa marquetera creíble, ahí se encontró ella con este documento pegado en la puerta de uno de los talleres de una casona antigua del barrio Italia, donde como es la usanza hipster habían derrumbado los muros internos dejando las vigas al aire.
Impreso en un Fabriano off white acid free de 200 gramos pegado con stickers de Pokémon, smilies y estrellitas metalizadas en una puerta de aspecto nerudiano color concho de vino y escoltada por unos cuarzos, unas estatuillas mexicanas de la Virgen de Guadalupe, un atrapasueños y una fuente de agua plástica con hadas en un césped ‘cojín de novia’ o ese que le ponen a los bonsái, rematado todo esto con un vitral hecho a mano con la figura de una sirena rubia con la tabla de los diez mandamientos.



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    Princess Prada © 2021

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